Cómo conseguir un sonido profesional con mi banda Parte 1

Por Mariana Romero

Siempre hemos admirado esas grandes bandas con ese sonido tan profesional y compacto, potente y poderoso, donde no hay espacio a errores ni mucho menos a titubeos. Tanto en tarima como en estudio nuestras bandas favoritas nos conquistan y es ahí donde nos preguntamos: ¿Qué hicieron para lograrlo?

Este artículo nos dará toda la información que necesitaremos para formar y desarrollar una banda con sonido profesional. Dicho artículo dividiremos en varias partes, ya que para tener una gran banda, implican muchas características que debemos desplegarlas con la importancia que se merece.

Formar la banda

En primera instancia debemos pensar en un proyecto musical con metas específicas. Debemos establecer los motivos de por qué queremos una banda, ya sea para crear música, para hacer tributos, para hacer fusiones o arreglos de temas existentes con grandes modificaciones, generar dinero, tocar en pubs, estar en iTunes o Spotify, etc. Pueden ser muchísimas las razones para iniciar una banda y por supuesto, también es válido tener una banda para estudiar juntos o distraerse.

Al tener claras las razones, el siguiente paso sería escoger el género a trabajar, muchas veces el género ya viene implícito en los motivos de por qué hacer una banda. No estamos obligados a que sea un sólo género a realizar, pero sí es importante encontrar un “hilo conductor” en el proceso creativo del proyecto, de tal manera que cuando la banda esté consolidada, tengan algo particular que llame la atención.

Luego de tener claro el género y motivos de por qué tener una banda, pasamos al tercer paso más importante: los integrantes. Cómo en todo proyecto, los integrantes no solo deben tener las aptitudes y actitudes necesarias para complementar el proyecto sino que además, la visión y misión de todos debe ser la misma. Este es el primer error que cometen tantas bandas, no hay una conversación concreta sobre la motivación del proyecto y al final cada integrante tiene intereses distintos lo cual solo trae como consecuencia el fracaso. Por eso debemos tomarnos el tiempo en encontrar las personas que tengan los mismos intereses y no abalanzarnos a una decisión prematura. Un proyecto musical tiene las mismas características que puede tener una pequeña empresa a la hora de iniciarse, por lo que no podemos poner por encima la amistad que la profesionalidad si queremos conseguir el mejor resultado.

También debemos ser cuidadosos en revisar las posibilidades musicales de cada integrante, pues el eslabón más débil de la cadena es quien determinará el máximo por hacer en el proyecto. Es decir, si tenemos un baterista que no es muy rápido y queremos realizar un género que implica velocidad y resistencia, va a ser complicado lograrlo al principio. O si buscamos sonidos muy graves y el bajista tiene un bajo de cuatro cuerdas, no generará estos sonidos graves que estamos buscando. No todo en la música es velocidad y virtuosismo, la musicalidad de un proyecto va más allá de esas características, pero debemos tener claras las metas para saber qué tipo de integrantes necesitamos.

Una banda debe concebirse entonces con pasos concretos para así conseguir un resultado óptimo. Si deseamos generar un producto de calidad, desde el inicio del proyecto debe pensarse de la manera más ordenada y clara posible.

Proceso Creativo

En todo proyecto musical donde se quiera hacer música propia deben haber tres elementos fundamentales: compositor, arreglista y director musical. Muchas veces estos tres elementos pueden estar repartidos en una o más personas del equipo, sin embargo no debemos obviar la importancia de estos. El compositor es el encargado de crear las ideas musicales, en muchos casos el compositor plantea la idea y es capaz de desarrollarla hasta culminar una canción, este proceso de desarrollo musical le llamaremos arreglo. Algunos músicos tienen la preferencia de realizar el proceso creativo en soledad, mientras otros prefieren compartir este proceso con el equipo para realizar aportes entre todos y así la banda es la compositora y arreglista. Esto debe ser establecido para optimizar el tiempo en obtención de resultados. La función del director la estudiaremos más adelante.

Es recomendable valerse de algún software para la preproducción o registro del proceso creativo, de tal forma que pueda generar un boceto digital de cómo debe sonar la canción. De esta forma cada integrante podrá  revisar el instrumento que le corresponde y así evitar olvidar los avances obtenidos en cada sesión creativa. Algunos deciden hacer registros auditivos del desarrollo, pero lo más exacto y conciso es realizar la escritura musical de los avances realizados en cada canción hasta obtener el producto final. Muchos software permiten transformar la ejecución de un instrumento en notación musical a través de una codificación llamada MIDI, la cual desarrollaremos más adelante en otro artículo.

Banda de Tributos o Cover, ¿tienen proceso creativo?

En el caso de que tu banda no incluya canciones propias, de igual forma puede incluir un proceso creativo en el ámbito musical, pues muchas bandas actuales están optando por no mostrar versiones literales de los temas escogidos sino por el contrario, realizan arreglos con cambios bastante notables y atractivos al oyente, donde dicha transformación puede ser tan laboriosa como componer un tema desde cero.

En el caso de que decidan que las versiones sean lo más parecidas a las originales, necesitaremos en vez de un proceso creativo, un proceso interpretativo, donde estudiaremos a fondo las características sonoras, técnicas e incluso históricas que competen al artista a versionar, de tal forma que se logre la imitación más cercana posible a partir del conocimiento de porque esa banda (la que versionaremos) genera gusto por la gente y tiene esa sonoridad particular.

Cuando la banda es de versiones, a veces existe el inconveniente de que no a todos los integrantes les agradan todas las canciones escogidas. En este sentido debemos tener claras las intenciones del proyecto. Si la intención es generar dinero a través de tributos o covers, no podemos permitir que nuestras preferencias musicales se interpongan ante la meta, pues parte de la profesionalidad es entender que no todo puede agradarnos y que debemos buscar la mejor manera de realizar aquellos temas que no nos gustan. De no realizar la conversación inicial de motivos de la banda, puede traernos muchos problemas el escoger el repertorio, pues cada integrante tendrá motivos personales para cada decisión y arrastrará el proyecto a su zona de confort. Por supuesto esto no significa que debamos estar incómodos todo el tiempo en el proyecto, debemos balancear nuestras metas personales con las metas grupales de tal forma que el equipo pueda trabajar en armonía.

En la siguiente parte desarrollaremos cómo lograr un ensayo óptimo y provechoso de tal forma que estemos cada vez más cerca del sonido profesional que estamos buscando.

Cuéntanos tu experiencia sobre bandas, has intentado alguna vez formar una?