Relatos e historias musicales: grandes niños y niñas músicos e increíbles cuentos, por Alejandra Pedreros

 ¿Has imaginado ser un niño o niña prodigio de la música? ¿O tener reconocimiento mundial por tus composiciones y trayectoria artística? Suena estupendo ¿verdad?

Este mes,en nuestro boletín clases de música para todos, hablaremos de dos personas que, con historias de vida totalmente diferentes, lugares y fechas de nacimiento muy lejanas, así como geografías y nacionalidades muy distintas,

lograron marcar huella en la historia de la música. Estas personas murieron siendo adultas, pero por supuesto también fueron niñas alguna vez. Se trata del niño prodigio Amadeus Mozart y la pequeña Violeta Parra. ¿te son familiares estos nombres?

 ¡Oye! pero antes de continuar ¿crees que se necesita un talento excepcional para ser músico o música? ¿o tener mucha suerte y una gran fortuna para poder serlo? ¿Qué crees que es lo más importante para iniciarse musicalmente?

La increíble manera en que Mozart aprendió música

Cuenta la historia que el pequeño Johannes Chrysostomus Wolfgangus Theofilus Mozart -a quien afortunadamente le acortaron el nombre como Amadeus Mozart- supo tocar el piano y realizar composiciones musicales ¡con apenas cuatro años de edad!. Nació en un lugar llamado Salzburgo – Austria, en enero de 1756, es decir hace muuuuchos años, muy lejos de nuestro continente americano. Su familia era adinerada y su padre era un reconocido músico compositor y violinista. Por ello y por sus grandes habilidades, pudo tocar el teclado y el violín a la perfección desde muy jóven, a los trece años ya era considerado un músico maduro.

De los siete hijos de los padres de Amadeus, sólo sobrevivió él y su hermana Nannerl quien fue su compañera de viajes musicales, ya que el padre organizaba giras por Europa, particularmente por Italia y Francia, aprovechándose del talento de los hijos y haciendo una fortuna especialmente con el pequeño prodigio de la familia. Nannerl no tuvo el reconocimiento de su hermano y posiblemente no se hizo justicia con su talento porque en su época no se le daba el mismo lugar a una mujer, 

probablemente tampoco los libros de historia le han hecho justicia, afortunadamente con el paso de los siglos se han descubierto los grandes aportes que hicieron tantas maravillosas mujeres en el arte y de quien solo se esperaba que fueran madres y esposas pero que llegaron a ser mucho más que eso.

En fin, Wolfgang Amadeus Mozart y la estrella de su talento hicieron que se convirtiera en una leyenda musical. Sus composiciones han trascendido los siglos y las geografías, es un referente de todos los tiempos. No obstante, un aspecto no tan feliz de esta historia es que se cree que su padre en realidad lo presionaba mucho y sacando provecho económico del talento del hijo no le dio oportunidad de desarrollar otros aspectos en su niñez, es casi como si no hubiera tenido infancia, de hecho Mozart no recibió educación como otros niños de su edad sino que fue su padre quien, además de impartir clases de música,  se encargó de enseñarle conocimientos básicos en las diferentes áreas de estudio de la época. Cuando llegó a la edad adulta, Amadeus era un genio en su arte pero al parecer tuvo muchas dificultades para otras áreas, por lo que se cree que tenía el síndrome de Savant o síndrome del sabio, es decir personas muy sabias en algo pero un poco infantiles o inmaduras en otros aspectos de su vida.

En sus presentaciones siendo niño, el público se maravillaba del virtuosismo y de su juventud, al parecer el padre de Amadeus: Leopold mentía sobre la edad del niño, tratando de alargar la niñez de Amadeus y así mantener el interés en los espectadores de su música, manteniendo viva la leyenda del niño prodigio. Con el tiempo tuvo que aceptar que Mozart creciera e hiciera su propia carrera en la música, pero siempre fue una influencia importante en la vida del hijo, quien al parecer tuvo que revelarse en algún momento de su adultez para poder casarse con una mujer que no era del gusto de Leopold.

A pesar de la fuerte exigencia que tuvo Mozart en su niñez por parte de su padre, y de las duras jornadas de trabajo, el niño siempre mostró alegría y espontaneidad. Hay varias anécdotas que se cuentan como por ejemplo cómo era capaz de interrumpir un concierto de Clavecín (un instrumento antecesor del piano) para saltar sobre un gato que entraba por la ventana y jugar con él, o saltar jugando al caballito con un palo entre las piernas correteando por los salones de las cortes. Se cuenta además que Mozart tenía una risa muy particular, pudo haber sido ruidosa, estrepitosa e incluso incomodar a los más serios y acartonados aristócratas, 

pero ¿quién podría juzgar a un genio por su forma de reír? ¿No será la risa una necesidad o una consecuencia de la genialidad?

Mozart hizo parte de una época histórica de la música europea que se denominó el clasicismo, una época que dio al mundo grandes autores y maravillosas obras musicales. En vida conoció a importantes músicos que trascendieron la historia mundial. Conoció por ejemplo a Joseph Haydn ¿habías escuchado hablar de él?. Haydn fue en su momento uno de los músicos más célebres de toda Europa y tuvo una relación con Amadeus muy fructífera, se influenciaron mutuamente: Haidyn le enseñó estructura musical y Mozart le aportó melodía, es decir ciertos secretos de la melodía que Amadeus con su enorme genialidad aprendió.

A propósito de la genialidad hay que decir que ninguno de los logros y reconocimientos de Mozart ni de cualquier otro músico o música en la historia serían posibles sin un gran esfuerzo y trabajo. Es verdad que hay quienes poseen un talento natural maravilloso, pero también es cierto que estos grandes personajes tuvieron que trabajar muchísimo para alcanzar el alto nivel que tuvieron en su arte. Si bien Amadeus fue un niño privilegiado por su contexto, su familia y su talento, de todas maneras tuvo que trabajar muchas horas toda su vida estudiando, componiendo e interpretando su gran pasión: la música.

Pero volviendo a los grandes músicos de la época, Mozart también se relacionó con otras importantes figuras como por ejemplo los hijos del gran Johan Sebastian Bach, Antonio Salieri, entre muchos otros. Llegó incluso a conocer al inigualable genio de la música Ludwing van Bethoven quien era casi 15 años más jóven que él, y también era un niño prodigio, el primer encuentro entre estos dos gigantes de la música se produjo cuando Beethoven tenía 16 años de edad y Mozart 31. Cuentan que luego de que Ludwing tocara una composición propia para Mozart, Amadeus afirmó “Escuchen a este niño. Algún día el mundo hablará de él”.

Mozart, Beethowen y muchos otros niños y niñas tuvieron la estrella a su favor al encontrarse con la música o el “arte de las musas” (las musas eran seres divinos que inspiraban las artes en la mitología griega). Algunos de estos pequeñines fueron más afortunados que otros, algunos emprendieron sus estudios musicales con la ayuda de sus padres o de otros maestros a muy temprana edad, otros tuvieron que crecer y buscar el camino que les llevara a desarrollar su gran pasión. Lo cierto es que la música es innata al espíritu humano, muchos lo consideran como un lenguaje divino, un regalo de los dioses, por ello no es de extrañar que desde muy jóvenes los seres humanos se inclinen al canto y al baile, disfruten escuchando sonidos, experimentando con objetos e instrumentos musicales. 

Y en ocasiones, cuando las condiciones son favorables y cuando las personas se esfuerzan un poco más y aprovechan su talento, consiguen convertirse en una leyenda del arte e inspirar a otros y otras en el mundo entero.

¿Solo los genios aprenden música?

Luego de acercarnos un poco a la vida del prodigioso Wolfgang Amadeus ¿qué crees que se necesita para aprender música? ¿piensas que solo un genio o alguien con mucho dinero puede lograrlo? En el próximo capítulo del mes de febrero te contaremos sobre otra historia muy diferente a la de Mozart, se trata de una pequeña y silvestre niña chilena que también hizo parte de la historia de la música pero en condiciones muy pero muy diferentes a la de nuestro pequeño genio de Salzburgo. Violeta, la original y auténtica Violeta solo comparte con Amadeus el amor por la música, pero nació mucho tiempo después de él, en un país muy diferente, con padres también muy distintos y con dotes y habilidades en distintas artes. No te pierdas el próximo artículo sobre grandes niños y niñas en la música. Ah! y no olvides dejarnos tus comentarios abajo, hasta la próxima.

 

REFERENCIAS

Mozart, el genio más fulgurante del siglo XVIII

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/mozart-genio-mas-fulgurante-siglo-xviii_9275 

“Escuchen a este niño. Algún día el mundo hablará de él”: Mozart tras escuchar a Beethoven https://www.utadeo.edu.co/es/noticia/recomendados/home/1/escuchen-este-nino-algun-dia-el-mundo-hablara-de-el-mozart-tras-escuchar-beethoven 

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